domingo, 31 de marzo de 2013

La Cultura Vieja

La antigua Cultura Madre de todas las demás es muy antigua; tan remota que al Dios se lo considera Dios Viejo.

El Viejo Dios del Fuego Nuevo; el Tiempo es circular; cumple rigurosamente un ciclo de 365 días y es imposible que no suceda así. Pero es un ciclo de sucesos que se cumplen en la tierra, en la materia. Ese ciclo de sucesos lo denominamos: Estaciones de la Energía; Estaciones del Sol. Por eso celebramos cada una de las estaciones. El Sol viaja sobre la tierra, de Sur a Norte; de Norte a Sur. Entre una estación y otra hay un calendario estricto de tareas que cumplir.
El Rey, el que vigila que las tareas se cumplan, jamás decidiría alimentar a su población; ellos han de trabajar para que la tierra les dé el sustento. Él otorga una tierra que cada familia ha de administrar. Lo que se hace en esa tierra no es homogéneo; cada uno observa las condiciones de su propia tierra y adecúa las tareas. No es necesario ni útil saber que se hace en todos los demás lugares; eso es información y sólo le compete a la Administración Gubernamental. Cada uno ha de obtener el fruto más atinado de su propio lugar; esa es la condición para que se le respete su derecho de 'propiedad'.


Como las tareas sobre la tierra son muy pesadas, se observa la vida comunitaria con todas sus reglas de solidaridad y convivencia.


Se cree firmemente en que existe un Orden Superior, y el Orden Inferior lo ha de emular. El Orden Superior trabaja arduamente; mueve los elementos. El Orden Inferior ha de trabajar duro para obtener beneficios de ese ritmo que las Fuerzas y Poderes Superiores imprimen a los elementos.

Ese Orden es Protector, y cuando es roto, los Poderes Superiores abandonan a los hombres.

Los gobernantes no son Dioses; sólo son administradores.

Para que la energía vivifique a la materia hace falta Agua, la que se debe aprovechar, canalizar, administrar. Los hombres ponen orden en su mundo para que haya orden en su mundo.

Esto para los cultivadores; para los recolectores es lo mismo; se cumple el calendario de recolección y se disminuye al máximo el impacto ambiental.

Los Abipones

Son un pueblo propio del Gran Chaco; habitaban la ribera Norte del Bermejo inferior.

De la misma raza de los Tobas y Mocovíes, Pilagáes, Mbayáes, Payaguáes y otros.

A comienzos del Siglo XVIII (1.700) se dirigieron más hacia el Sur y se introdujeron en la provincia de Santa Fe e invadieron algunas regiones de Santiago del Estero y Córdoba; incluso incursionaron en las regiones mesopotámicas.

Se los dice "desaparecidos" como etnia (no como ADN). En la actualidad se pueden encontrar descendientes -con el nombre de "collages"- en el SE de Formosa (Prov. argentina).


Todo lo que se sabe de ellos fue recogido por el jesuita Martín Dobrizhoffer, quién vivió con ellos a comienzos del siglo XVIII y dejó escrito un tratado De Abiponibus (editada en Viena el año 1784), fuente de rica información etnográfica acerca de su modo de vida.
Como la mayoría de los pampidos, eran de elevadas tallas (1,80 m los varones), nariz aguileña, robustos y atezados.
Según Dobrizhoffer, los abipones estaban divididos en tres grupos: los rükahes o riucajes en las llanuras, los nakaigetergehes o nacaigueterguejes en los claros de los bosques y los yaaucanigas o jaucanigas en las zonas bajas (de humedales) cercanas a los ríos.
El hombre viejo: Deidad de los abipones es el mismo Huehuetéotl, de Cuicuilco y Monte Albán.
Esta cultura coincide en todo con la Sumeria, o sea que la cultura Sumeria y la cultura mesoamericana tienen el mismo origen.

sábado, 15 de septiembre de 2012

La resistencia

Para los primeros años del tercer milenio después del nacimiento de Jesucristo, en la República colonial Argentina sólo sobrevivieron pequeños grupos nativos que lograron preservar su lengua, cultura y tradiciones ante el avasallante empuje extranjerizante.
Según datos gubernamentales, 1.012.000 son los descendientes directos de los nativos amerindios, que residen en este territorio.
No se computarizaron datos de la etnia Rankulche que habita en las provincias de Río Negro, La Pampa y Buenos Aires, pero si en las restantes etnias:
Huarpe: Mendoza y San Juan ; 400 habitantes.
Tapietes: Salta; 400 habitantes.
Chorotes: Salta; 400 habitantes.
Tehuelches: Chubut, Santa Cruz, y Tierra del Fuego; 1.000 habitantes.
Tonocotés: Santiago del Estero;1.000 habitantes.
Chulupí: Salta; 1.300 habitantes.
Chané: Salta; 1.500 habitantes.
Guaraní: Misiones; 3.100 habitantes.
M’byá: Misiones; 4.800 habitantes.
Pilagá: Formosa; 5.500 habitantes.
Mocoví: Santa Fe y Chaco; 8.000 habitantes.
Diaguito Calchaquí: Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero y La Rioja; 10.000 habitantes.
Chiriguanos: Salta y Jujuy; 23.000 habitantes.
Tobas: Chaco, Formosa, Salta, Santa Fe y Buenos Aires; 66.000 habitantes.
Wichí: Chaco, Salta y Formosa; 85.000 habitantes.
Mapuche: Neuquén, Río Negro, La Pampa, Chubut y Buenos Aires; 100.000 habitantes.
Colla: Jujuy y Salta; 200.000 habitantes.
Unificación de etnias en grandes ciudades: 500.000 habitantes


En la Región donde ha sido pergeñada “Huaymocacasta”, que otrora fuera habitada por los descendientes Cacá (Colla, Diaguita y Calchaquí) únicamente se muestran los inanimados reflejos que antropólogos y arqueólogos denominan yacimientos. También la mística de sus creencias religiosas que se mantienen en el culto a la Pachamama como la Señora Madre del Mundo: La NATURALEZA, a la cual se le rinde homenaje aún en las festividades católicas.

miércoles, 11 de julio de 2012

Revelación

Lo que deseo decir ahora es muy difícil de decir. Estuve leyendo y viendo mucho, y deduzco que hay por lo menos dos clases de personas:
- Los que carecen de espiritualidad, de certezas, de convicciones. Dentro de este grupo incluyo
a los que proclaman orgullosos no tenerlas o carecer de ellas, tanto como a los que fingen tenerlas.
- Y los que sí tienen principios, humildad, respeto, cuidado, reverencias...y no a los que sólo lo fingen (que de hecho pertenecen al otro grupo).

Ni la raza ni la cultura son determinantes de esto; parece que a esta altura de los sucesos esto se debe nada más que a una elección individual (lo admito, a pesar de detestar el individualismo).
Digamos, en otros términos, que algunos eligen tener "alma" y otros no; algunos eligen tener vergüenza de sí mismos, y otros no.
No depende de las circunstancias de vida, de las dificultades padecidas, de las enseñanzas recibidas; tal vez depende del nivel de sensibilidad de cada uno, no lo se.
Los que carecen de espiritualidad, de respeto, de medida, los puramente materiales, han avanzado como una avalancha, destruyendo las flores y la hierba, que son frágiles. Los puramente materiales destruyeron la tranquilidad y la armonía del planeta.
Fueron ellos los que nos llenaron de preocupaciones y temores a todos, ya que viven en permanente acecho para robar, saquear, abusar y matar, a un árbol, a un animalito, a un humano, a una montaña, a un río, al suelo, al aire, al mar.
Hace falta el fuego, sí; pero no hace falta la electricidad. Hace falta conocer el tiempo y el devenir de las estaciones, sí, pero no hace falta el reloj.
Hace falta conversar, y narrar, y recordar, pero no hace falta llenarse la cabeza con cuestiones extrañas y ajenas.
Hacen falta los adornos identitarios para que la naturaleza y los hermanos nos distingan, pero no hacen falta los avalorios que nos diferencian.
Hace falta saber, entender y sentir que el Universo es demasiado inmenso como para que podamos hacer verdaderamente algo que nos distinga (ni torres, ni pirámides, ni templos).

Marta Balbi

domingo, 6 de mayo de 2012

Naciones pre-diluvianas

Cuando nos referimos al diluvio lo hacemos respecto al diluvio bíblico de hace 5.134 años. Los pueblos y naciones pre-diluvianas eran las que prosperaban antes de este suceso catastrófico que modificó el mapa político del mundo de entonces. La gente se aferra a su cultura; en realidad la cultura de cada pueblo está inscripta en sus genes, por esta razón existe continuidad cultural. Hubo hechos catastróficos previos a la caida del asteroide Chaco; tal vez el interglaciar fue uno, aunque se produjo tan lentamente que los pueblos pudieron adaptarse paulatinamente a las crecidas del nivel del mar. Otros hechos determinantes son las grandes explosiones volcánicas, terremotos y tsunamis, etc. Lo que haya sido convenció a los pueblos cultos de entonces a adecuarse a una vida austera, al extremo de no depender absolutamente de ningún recurso artificioso para sobrevivir; y esa fue su garantía de éxito: ser capaces de autoabastecerse con lo que la naturaleza otorga expontáneamente, y entre tanto, fortalecerse física y espiritualmente. Y eso han hecho nuestros pueblos y naciones originales de lo que hoy denominamos 'Amérika'.

viernes, 13 de abril de 2012

Antigua oración

"Sabiduría guerrera que luchas por lo tuyo, acude con tu lanza justiciera para que yo cobre lo que es mío. En mi mano el producto de mi trabajo te consagro, y con esta lanza las fuerzas divido (se empuña la lanza dividiendo el aire en cuatro cuadrantes, dibujando una cruz); el mal y el bien donde tengan que estar irán, así lo perdido a mí volverá".

sábado, 26 de marzo de 2011

Recuperación de la identidad

Aquellos que por fin toman conciencia de su identidad y se sacuden el acatamiento al colonialismo extranjero, hacen suyos los propósitos indigenistas, que son:

- Autonomía
- Educación autónoma
- Recuperación de los territorios.

Es necesario conseguir todo lo que tenga que ver con el reconocimiento y la identidad de los pueblos, como la lengua.

Pero no hay que confundir el indigenismo con el marxismo, que es una ideología puramente occidental y cristiana.

Los principios indígenas son: vivir de manera colaborativa en comunidades, integrados a la naturaleza del lugar.

No somos hijos del 'dios' extranjero. En nuestra cosmovisión, el Tata Inti (Sol) representa al hombre y la Pacha Mama (el suelo) a la mujer. Sin esa dualidad, sin esos complementos, no hay vida.